Mónica Andrea Vives Orozco, conocida artísticamente como Maía, nació en Barranquilla, Colombia.
Siendo aún aficionada, ganó el concurso “Colombia Suena Bien” y en 1998, lanzó su carrera musical.
En el 2003, su primer sencillo “Niña bonita” obtuvo un doble disco de platino y desde ese tiempo no ha cesado de brillar.
En los primeros meses de este año, ha editado su último álbum titulado “Maía”.

Su generosidad para compartir secretos, técnicas y experiencias, ha sido un faro para el crecimiento artístico de los finalistas. Maía siempre se ha esmerado por transmitir su forma pasional de relacionarse con la música y la conexión que logra con el público cuando deja todo en el escenario.
Sus aportes han resultado básicos para ensanchar los conocimientos de los finalistas que competirán en la “gran final del 29 de octubre”.

Para Maía, la pasión es su vector de vida, y dice: “desde el punto del amor, de la buena energía y de las buenas ondas, siempre se va a  llegar a cosas maravillosas que de una manera u otra desembocarán en el arte. La mayoría de personas que viven del arte lo hacen con tal pasión, que todo se traduce en un círculo virtuoso en el que la construcción y las buenas razones interactúan. Ese es  mi oxígeno”.

Para ser artista, la cantante explica que lo primordial es llegar a un alto grado de transmisión: “Lo que debe buscar un cantante es que su creación pueda transmitirse fielmente al público. En esa interacción está el hecho artístico y siempre se logra a través de las dosis justas de sentimientos y pasión.
El mayor talento consiste en sostener esa capacidad de conexión con el público a través de toda la canción”.

Este es el cuarto año que Maía acompaña a los finalistas del Festival Claro.
Ella explica que el festival, aparte de ser prestigioso, es una gran puerta para los participantes. Una puerta de acceso que se abre a una experiencia única: trabajar con la música, organizar conciertos, trabajar con una banda, definir un estilo, cantar en vivo  y mucho más.

La cantante nota como año a año el festival crece y no sólo en el nivel de los participantes, sino también en producción y en excelencia. Y agrega: “el festival esta creando una cultura de trabajo y estudio constante para llegar a  niveles muy altos”.

Maía ve el progreso de los finalistas y opina al respecto: “Puedo decir sin temor a equivocarme que todos merecen tener una carrera en la música.
Se dice siempre que uno solo ganará, pero para mi todos ganan: en experiencia, en confianza y en la definición de estilos”.

Este 29 de octubre, al fin se descubrirá cual de los 10 finalistas será el ganador.

“Festival Claro, cada vez más talento, cada vez más Perú”.